El pasado domingo 19 de abril, a las 8:00 de la mañana, bajo un sol que apenas comenzaba y ya golpeaba como si fuera mediodía, con 28 grados de temperatura, una sensación térmica de 33 y una humedad del 76 por ciento, Mokaná masculino salió a disputar su primer partido del VII Torneo Puerta de Oro de la Liga de Rugby del Atlántico.
El escenario: Estadio de Atletismo Rafael Cotes.
El rival: UA.
El resultado final: 19 a 29.

En el papel fue una derrota. Pero en realidad fue algo más importante que eso.
Fue un espejo.
Porque no perdimos únicamente contra un rival. Perdimos contra todo lo que venimos permitiendo hace tiempo. Perdimos contra la falta de compromiso. Contra la costumbre de hacer lo mínimo. Contra la idea equivocada de que con aparecer alcanza. Contra la creencia de que el talento improvisado puede reemplazar el trabajo serio.
UA no necesitó ser superior durante todo el partido. Le bastó con hacer algo simple y contundente: aprovechar lo que nosotros regalamos.
Y eso también deja una enseñanza.
En el deporte, como en la vida, muchas veces no te derrota la grandeza del otro. Te derrota la falta de disciplina propia.
Desde el pitazo inicial hubo una verdad incómoda frente a todos. En muchos momentos caminamos cuando debíamos correr. Trotamos cuando debíamos acelerar. Esperamos cuando debíamos aparecer.

Nuestro sistema 1-3-3-1, trabajado para ordenar esfuerzos, ocupar espacios y desgastar al rival, casi no apareció. Por momentos se formaban células, pero luego cada uno resolvía por su cuenta. Se chocaba donde se quería. Se jugaba sin estructura. Nos amontonábamos. Y cuando un equipo juega como individuos, el rival siempre encuentra espacios. En rugby eso se paga.
Después del partido llegaron explicaciones conocidas. El clima. La hidratación. Otros compañeros. La cancha. El cansancio.
Pero el crecimiento empieza cuando termina la excusa.
Hay días duros para todos. El calor fue para ambos equipos. La humedad fue para ambos equipos. El reloj corrió para todos igual. La diferencia estuvo en quién aceptó mejor la realidad del partido y quién estuvo dispuesto a sostener el esfuerzo.
También se habló del estado físico. Y es válido hablarlo. Pero el estado físico no se construye el domingo a las 8:00 a.m. Se construye cuando nadie está mirando.
- Se construye a las 7:30 p.m. cuando empieza el trabajo físico y decides ir o no ir.
- Se construye cuando repites una serie más.
- Cuando dejas la comodidad.
- Cuando entiendes que correr hoy es competir mañana.
No podemos pedir piernas de partido con hábitos de descanso.
Y también hubo otra verdad silenciosa.
Somos cerca de 40 entrenando. Para jugar se necesitan 23 habilitados. Se convocaron 20. El domingo llegaron 18.

Eso no habla de mala suerte. Habla de realidad.
Los equipos no se miden por cuántos aparecen en la foto del entrenamiento. Se miden por quién está cuando toca responder.
Aun así, no escribo esto desde la crítica vacía. Lo escribo porque creo en lo que podemos ser.
Vi jugadores que sí analizaron su rendimiento. Vi algunos que sí asumieron errores. Vi quienes sí entendieron que esto no cambia señalando al otro, sino mirándose primero. Y con unos pocos así, se puede empezar una transformación.
Mokaná hoy tiene una decisión enfrente.
- Seguir siendo un grupo que entrena… O convertirse en un equipo que compite.
- Seguir buscando razones externas… O construir soluciones internas.
- Seguir esperando que cambie solo… O cambiar hábitos, actitud y estándares.
Porque todavía estamos a tiempo.

La derrota del domingo solo será fracaso si no aprendemos nada de ella.
Pero si nos incomoda, si nos despierta, si nos obliga a exigirnos más, entonces habrá sido una de las victorias más valiosas que podemos tener.
No necesitamos hablar más de compromiso.
Necesitamos verlo.
- En la puntualidad.
- En la asistencia.
- En el trabajo físico.
- En la actitud.
- En correr cuando duele.
- En apoyar cuando cuesta.
- En responder cuando nadie obliga.
El próximo partido no empieza el próximo partido.
Empieza hoy.
En cada decisión pequeña.
Y cuando un equipo entiende eso, deja de buscar culpables y empieza a construir historia.
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