Comencé a jugar rugby en Carneros en el 2007, y desde entonces este equipo ha sido parte fundamental de mi vida. En el 2013, cuando el Club celebraba sus 15 años, Pablo Lemoine quiso hacerle un regalo muy especial a Carneros Andes RFC: un libro que reuniera las voces y recuerdos de quienes han hecho parte de esta historia. Fuimos 36 los invitados, entre jugadores activos e inactivos, a escribir lo que para cada uno significaba ser carnero.
Yo tuve la fortuna de ser uno de ellos, y estas fueron las palabras que escribí en ese momento, reflejando lo que para mí era, y sigue siendo, Carneros:
Ya son más de 6 años jugando en Carneros y cada día me siento más orgulloso de pertenecer a esta familia. Aquí he aprendido muchísimo, gracias a mis amigos y entrenadores que siempre han estado ahí: el cromañón de Alex, un ejemplo en la cancha e inalcanzable en la tercera línea; Tejada con sus volteaderas porque sí; Guajiro, con quien empecé a jugar en 2007 y que siempre me ha apoyado; y Pablito, nuestro último entrenador, que por cosas de la vida terminó haciéndose cargo del equipo este último año. Gracias a todos ellos sigo aprendiendo y mejorando mis habilidades.
Tampoco puedo dejar por fuera a esas otras personas con las que empecé y con las que aún juego hoy. Con ellos me he roto el alma en los entrenos, dentro y fuera de la cancha. Son los amigos que siempre han estado ahí, ese equipo soñado con el que jugué en la B y del que algunos todavía siguen a mi lado en la A. Con ellos también nació el equipo de recocha “POR NO ESTAR”, porque algunos eran demasiado vagos para entrenar.
- En la primera: Yayi (1), Tyson (2) y Gorgori (3)
- En la segunda con: Cami Gomez (4) y Kalesitos (5)
- En la tercera: yo (6), Daniel Barrera (7) y Guaji (8);
- Medios: Medellín con nuestro 9 y Gerardo con la 10;
- De centros: el gringo Ben (12) y Patico (13)
- En la tercera cortina: Totono (11), Rafa el Hawaiano (14) y cuidándonos el culo Juana (15)
Con esos 15 amigos sigo compartiendo borracheras, juegos de cartas, dolores de espalda y cumpleaños. Ellos me enseñaron a querer esta camiseta AMARILLA y NEGRA, a darlo todo por ellos y por cualquier carnero que entre a la cancha conmigo, porque nadie toca a nuestra familia. Sé que cualquiera lo dará todo por mí; que, sin importar la situación, siempre nos vamos a cuidar. Con una sola mirada sabemos que podemos ir de frente contra el otro, contra el mundo, y que siempre habrá alguien listo para respaldarnos.
Eso es Carneros: una gran familia.
Bibliografia:
Amórtegui Cruz, L. A. (2013). Andrés Amórtegui. En Carneros Andes Rugby Club, Carneros Andes Rugby Club 15 años (p. 39). Pregraf Impresores SAS. ISBN 978-958-46-2119-1
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