
Me llamo Leonardo Andrés Amórtegui Cruz. Nací en Villavicencio en 1988. En 1994, con apenas 6 años, me mudé junto a mis padres a Bogotá, ciudad donde crecí, estudié y formé gran parte de lo que soy hoy.
El deporte entró en mi vida relativamente tarde. Antes no hacía nada, pero en el 2007 conocí el rugby con Carneros Andes RFC, equipo que se convirtió en el punto de partida de mi camino deportivo.
En el 2015 di un paso más: me convertí en entrenador de Carneros, rol que desempeñé hasta el 2019. Ese mismo año también inicié mi etapa como dirigente deportivo, responsabilidad que mantuve hasta el 2024, liderando procesos de organización y crecimiento para el rugby tanto en mi Club como en Bogotá.
En el 2020, con 32 años, la vida me llevó a Barranquilla, donde continué vinculado al deporte. En el 2021 y 2022 entrené a Mokaná RC, y desde el 2022 soy entrenador del equipo de rugby de la Universidad del Norte de Barranquilla.
En el 2025 decidí asumir un nuevo reto: comenzar a correr, una disciplina que me ha permitido explorar otra forma de superación personal, paso a paso y kilómetro a kilómetro.
En lo profesional, soy Administrador de Negocios Internacionales, con especialización en Gestión Logística, y actualmente curso una Maestría en Dirección y Gestión de Proyectos. Tengo más de 9 años de experiencia en gestión de proyectos, operaciones, logística y atención al cliente, tanto en el sector público como en el privado.
Hoy este blog es el espacio donde uno todas esas facetas: el deporte, los proyectos y las experiencias de vida que me han marcado. En resumen, soy un administrador y cronista de mi propia historia.
Agradecimiento a mis padres
Quiero agradecer profundamente a mis padres, quienes han sido el pilar más importante en mi vida. Me han acompañado con amor, apoyo y sacrificio en cada etapa de mi camino. Gracias por enseñarme con el ejemplo el valor del esfuerzo, la disciplina y la resiliencia.
Todo lo que soy y lo que he logrado tiene en ustedes su raíz. Este recorrido —en el deporte, en lo profesional y en lo personal— no sería posible sin el respaldo incondicional que siempre me han dado.
De corazón: gracias por creer en mí, incluso en los momentos en que yo dudaba de mí mismo.